K’arabotas:
en poesía
y fiesta de la Candelaria*
1.
Febrero
es el mes de la lluvia, de los campos verdes y de la fiesta más grande,
fastuosa e importante de Perú: la festividad de la Virgen de la Candelaria.
Para quienes convergemos en esta parte del altiplano, convengamos que en este
mes, algo de nosotros se desata, algo que huele a totora y lago, música y
colores, máscaras y coreografía, trajes y bandas de músicos. Algo genésicamente
puneño renace y se desborda por nuestra piel: citadina o rural. En concursos y
paradas, pintando de color, calor y algarabía al compás de danzas autóctonas y
danzas de trajes de luces, cada uno de nosotros oculta, muestra y dice muchas
cosas a la vez. En nuestros rostros brota esa ciudad deshabitada, perdida,
esperada o encontrada. Y en medio de la multitud, un saludo, una señal, un
guiño, un salud! Una música añorada, escuchada y olvidada, que llega con la
noche, la madrugada o la tarde. Eso también es la ciudad en una semana de
fiesta. Una ciudad que queremos, amamos, denostamos y a veces exageramos, en
medio de esa sed por encontrarnos con nosotros y a nosotros mismos. Y, la
literatura no ha sido ajena a toda esa eclosión de mestizaje.
2.
En
la fiesta, una serie de personajes desfilan en las innumerables danzas, en una
especie de ritual construida al son de la música, los trajes, las máscaras y la
coreografía. Uno de ellos, es el k’arabotas: personaje épico de las zonas cordilleranas occidentales del departamento
de Puno. La imagen romántica nos describe al jinete montado en su caballo,
zurriago en mano, poncho y botella de alcohol en el bolsillo o ch’uspa, cuya
fama debe a ser cuatrero y “ladrón” de mujeres. Pero si algo
caracteriza de manera singular a este jinete de las punas, son sus rosadores o
botas; mejor dicho, las q’ara-botas (de q’ara - cuero, transformado en suela)
que, sobre su pantalón de cordellate, le cubren las piernas desde los tobillos
hasta las ingles, sujetadas por decenas de hebillas plateadas. Ahora bien, el personaje es el
K’arabotas, pero la interpretación coreográfica y musical de sus amoríos en pos
de la imilla o tawaqu, ha derivado en la danza el Kajelo. Ambos son oriundos de
las zonas altoandinas de Puno (Chucuito, Ácora,
Ilave o Juli), pero es, de modo particular y representativo, del distrito de
Laraqueri y Pichacani, donde se baila, según algunos estudiosos, desde la época
de la colonia. Por esta razón, a los pobladores de este distrito se les moteja
comúnmente como k’arabotas.
3.
En este último concurso de danzas de trajes típicos y
nativos, se han presentado diversos conjuntos de kajelos, en los que resaltan
el k’arabotas y la tawaqu, además del gamonal. Incluso, uno de estos conjuntos
se denomina Conjunto
folclórico Auténticos K’arabotas de Pichacani. Una forma de mantener viva la
presencia de esta danza y; por ende, de este personaje, son a través de estos
concursos. (Aquí, hay que resaltar la gran difusión que año tras año le da la
municipalidad distrital de Pichacani-Laraqueri, organizando los festivales de
kajelo y danzas originarias). Empero, ese es otro tema, y será materia de otro
artículo. Pero recordemos, que tanto en narrativa como en poesía, la literatura
puneña ha incorporado a este personaje como fuente de creación. Así, los
poetas más importantes de Puno han escrito sobre el k’arabotas. Desde el
fundacional Alejandro Peralta, hasta uno que otro poeta de la última
generación, pasando por Emilio Vásquez, Dante Nava, Andrés Dávila Martínez,
Omar Aramayo, Alberto Valcárcel, entre otros. Del k’arabotas se ha enfatizado
sus facetas de abigeo, cuatrero, jinete, domador de chojchis, enamorador,
festivo, borracho, fiestero, bailarín, músico, charanguero, labrador, pastor,
trotamundos, warmi lunthata, etc. En realidad, el k’arabotas, es todo eso y
más. Como adelanto de un ensayo mayor, aquí va una breve muestra.

1) K a
r a b
o t a s
Tórax
de la pampa Encendedor del alba
Arranca
el karabotas corral afuera las riendas de la pampa
el
látigo en su cintura es un relámpago
Alegre
caballito del picacho
tironea
los caminos en alas de su relincho
Se
crispó tu boca frente a la
Hacienda
Karabotas
En
las fogatas del cerro llamean gritos i cantos
vé
a amontonar peñascos
vé
a afilar los cuchillos de tus ojos
Anoche
ardieron los pajonales
despavoridos
los zorros huyeron con la pampa entre los dientes
Simuquita
la
tejedora
todo
el día
tejiendo
nubes
para
tu poncho
Alcohol
de auroras insurrectas soflamas del cráneo
La
pampa i el Karabotas
DE
PIE
No debes
cerrar los ojos
Karabotas
en
el surco en el breñal el sol afila tus galgas
Te
han sentido rugir tras de los cerros
WENKACHO
El
HAMBRIENTO
va
a cargar la carabina
con
tuétano de sus huesos
Alejandro Peralta.
2) PLEGARIA DEL KARABOTAS
Tu
nombre cerrero está muerto
Tus
mujeres llorando desde las pircas
tus
furtivos asaltos Gregorio Chambilla
Las
secretas noches de los encuentros
decían
que tu corazón de acero
saltaban
todavía los apriscos ovejeros
En
el camposanto caminero
todas
las noches florecen sankayos de luz
Los
días de abril callan
la
risa enlutada de tus minkas piensan
Las
nieves de las pampas ahora escuchan
silencio
negro callar de las montañas
En
los balidos del rebaño mañanero
Sólo
tus reatas de diestro abigeo
vienen
chasqueando con el crujido
de
tus botas en la oscuridad de la noche
Los
pastores del ayllu bailan tu muerte
Nadie
teje lamentos con tu nombre
Muerte
del karabotas Gregorio Chambilla
sus
enemigos del ayllu lo mataron
sus
novias de la comarca aún musitan su nombre
Tu
caballejo pampero trepador de riscos
eleva
mustio su relincho de lágrimas al cielo
y
piafa en las noches su soledad de cautivo
Embriagados
asaltan los asesinos a la cabaña
muerto
el karabotas Chambilla dijeron
ahora
amarra a los vientos su reata
Él
ya no pone de rodillas a la muerte
Sólo
un crespón de bayeta negra
Enjuaga
las lágrimas del duelo
Oh
sacramento las pampas desoladas
Emilio
Vásquez
3) CANTAR DEL KARABOTAS
El
chokchi
trepador
me
trajo a tu cabaña.
Partí
por el poniente
llegué
por la mañana.
Yo
soi el karabotas
oh
linda chacarera,
que
llevo en las pupilas
la
luz de las neveras.
Yo
soi el makta fuerte
de
vista de vicuña:
laceo
lejanías
i
domo las penumbras.
Yo
tengo en la ladera
del
cerro de mi padre
mi
choza, sin embargo
yo
vivo en todas partes.
Oh
linda chacarera:
aquiétame
la vida;
tendrás
junto a mi choza
el
pan de cada día.
Tendrás
polleras hechas
con
lana de vicuña,
ojotas-piel
de llama
i
una celeste incuña.
Con
el mantón Manila
de
mis alpacas Suri
te
compraré una chacra
en
Arequepay Churi.
Te
cazaré los cóndores
que
bajan de la puna
i
te daré de alfombras
las
pieles de los pumas.
I
así ya encontrarás,
al
son de mi charango,
sankayos
en mi lengua
i
airampos en mis labios.
Dante
Nava.
4) EL KARABOTAS
El
karabotas ha muerto
sobre
el ojo de agua
la
nieve roja de su poncho lo vela
A
tiros lo han matado
su
sangre de abigeo
se
mezcla con la nube azul del agua
Lloran
los charangos
preñadas
de jilgueros
el
silencio negro silva en el pajonal
Su
caballo de crin hirsuta huye
por
los cerros perros ásperos
las
nubes anuncian lluvia tenaz
Su
muerte estaba escrita
en
los alcoholes del alma
el
eco procaz confirma su partida
Las
perdices de la puna
tumbo
a tumbo riegan la noticia
han
matado al Karabotas
Desde
un agujero del cielo
el
Karabotas viene
zurriago
de relámpagos
Se
arrea unos ganados
por
unos tragos más
charanga
a la bandolera
En
la precoz mañana
los
astros le regalan
un
camino como traje nuevo
El
Karabotas baila
al
pie del ojo de agua está bailando
sus
espuelas son rayos y centellas
El
cadáver de su caballo mostrenco
veloz
trepador de cordilleras
enano
relincha al sol de mediodía.
Omar
Aramayo.
5) HERRAMIENTA DE LAS PUNAS
Caballito ch'uxchí
phurqi,
lindo alazán de Thunkipa,
de
hirsuta crin.
Herramienta
de las punas,
terror
de las cordilleras,
jawq'a,
ladrón.
Con
tu apero y tus hijares,
quebrajados
por la helada,
el
viento y el sol.
El
bozal de rienda larga,
y
un qarabotas borracho
volando
vas.
Al
galope sin volearte,
jadeante
vas y regresas,
sin
tropezar.
El
hocico a ras del suelo,
y
el resoplido pujante,
como
un ciclón.
Los
ojitos saltarines,
siempre
orejeando y fogoso,
corriendo
vas.
Pampas,
laderas, nevados,
ríos,
pendientes y cuestas,
todo
es igual.
Ya
en los bordes del abismo,
ya
rodeando las ankasas,
como
un reptil.
O
trepando el cerro abrupto
vas
clavando el casco firme,
como
un puñal.
Y
allá en la noche hundiéndote,
a
rompecincha, en terrales
y
el arenal.
Eres
la bola de polvo;
que
rueda tras del fantasma,
de
algún dolor.
Y
siempre al galope arriba,
sudando
entre el urpu frío,
vas
al qeñual.
¡Ay,
qué triste es tu destino¡
Los
caminos no se han hecho
para
tus pies.
Corriendo
subes,
corriendo
bajas,
sin
tropezar.
Andrés
Dávila Martínez
6) HACHAÑA MA’KARABOTASATAC
(Responso a un Karabotas)
Con
tu zurriago de nieve
Ay
Karabotas hermano
Y
tu chalina de espuma
En
esta tierra la grande
La
de mis viejos y abuelos
Regresas
para bailar
Buscando
nuevos olvidos
Penas
saltando y cariños
Que
nos alegren la noche
Cantando
ay Karabotas
Por
los perdidos viajero
y
por los buenos bailando
Pastor
de calmas y flores
Despiertas
cuando florecen
Las
quenas y los dormidos
Es
que siembras entonando
Besos
más dulces que el agua
Jinete
mientras las muerte
Con
otras gentes se marcha
(Tus
botas de cuero allanan
El
frío destos linderos
Airampo
de tus mejillas)
Ay
Karabotas renaces
Con
cada trino y valiente
Y
te reencarnas en silvo
Que
va de oído en oído
Hasta
llegar a la vida
Amante
de las alturas
Ay
Karabotas
Guerrero
Mi
reluciente
Y
querido
Alberto
Valcárcel.
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* Tomado del diario Los Andes (11/03/2013)