lunes, 11 de febrero de 2013


K’arabotas:

 

en poesía y fiesta de la Candelaria*



 

1.
Febrero es el mes de la lluvia, de los campos verdes y de la fiesta más grande, fastuosa e importante de Perú: la festividad de la Virgen de la Candelaria. Para quienes convergemos en esta parte del altiplano, convengamos que en este mes, algo de nosotros se desata, algo que huele a totora y lago, música y colores, máscaras y coreografía, trajes y bandas de músicos. Algo genésicamente puneño renace y se desborda por nuestra piel: citadina o rural. En concursos y paradas, pintando de color, calor y algarabía al compás de danzas autóctonas y danzas de trajes de luces, cada uno de nosotros oculta, muestra y dice muchas cosas a la vez. En nuestros rostros brota esa ciudad deshabitada, perdida, esperada o encontrada. Y en medio de la multitud, un saludo, una señal, un guiño, un salud! Una música añorada, escuchada y olvidada, que llega con la noche, la madrugada o la tarde. Eso también es la ciudad en una semana de fiesta. Una ciudad que queremos, amamos, denostamos y a veces exageramos, en medio de esa sed por encontrarnos con nosotros y a nosotros mismos. Y, la literatura no ha sido ajena a toda esa eclosión de mestizaje.

2.
En la fiesta, una serie de personajes desfilan en las innumerables danzas, en una especie de ritual construida al son de la música, los trajes, las máscaras y la coreografía. Uno de ellos, es el k’arabotas: personaje épico de las zonas cordilleranas occidentales del departamento de Puno. La imagen romántica nos describe al jinete montado en su caballo, zurriago en mano, poncho y botella de alcohol en el bolsillo o ch’uspa, cuya fama debe a ser cuatrero y “ladrón” de mujeres. Pero si algo caracteriza de manera singular a este jinete de las punas, son sus rosadores o botas; mejor dicho, las q’ara-botas (de q’ara - cuero, transformado en suela) que, sobre su pantalón de cordellate, le cubren las piernas desde los tobillos hasta las ingles, sujetadas por decenas de hebillas plateadas. Ahora bien, el personaje es el K’arabotas, pero la interpretación coreográfica y musical de sus amoríos en pos de la imilla o tawaqu, ha derivado en la danza el Kajelo. Ambos son oriundos de las zonas altoandinas de Puno (Chucuito, Ácora, Ilave o Juli), pero es, de modo particular y representativo, del distrito de Laraqueri y Pichacani, donde se baila, según algunos estudiosos, desde la época de la colonia. Por esta razón, a los pobladores de este distrito se les moteja comúnmente como k’arabotas.

3.
En este último concurso de danzas de trajes típicos y nativos, se han presentado diversos conjuntos de kajelos, en los que resaltan el k’arabotas y la tawaqu, además del gamonal. Incluso, uno de estos conjuntos se denomina Conjunto folclórico Auténticos K’arabotas de Pichacani. Una forma de mantener viva la presencia de esta danza y; por ende, de este personaje, son a través de estos concursos. (Aquí, hay que resaltar la gran difusión que año tras año le da la municipalidad distrital de Pichacani-Laraqueri, organizando los festivales de kajelo y danzas originarias). Empero, ese es otro tema, y será materia de otro artículo. Pero recordemos, que tanto en narrativa como en poesía, la literatura puneña ha incorporado a este personaje como fuente de creación. Así, los poetas más importantes de Puno han escrito sobre el k’arabotas. Desde el fundacional Alejandro Peralta, hasta uno que otro poeta de la última generación, pasando por Emilio Vásquez, Dante Nava, Andrés Dávila Martínez, Omar Aramayo, Alberto Valcárcel, entre otros. Del k’arabotas se ha enfatizado sus facetas de abigeo, cuatrero, jinete, domador de chojchis, enamorador, festivo, borracho, fiestero, bailarín, músico, charanguero, labrador, pastor, trotamundos, warmi lunthata, etc. En realidad, el k’arabotas, es todo eso y más. Como adelanto de un ensayo mayor, aquí va una breve muestra.



1)  K   a   r   a   b   o   t   a   s


Tórax de la pampa Encendedor del alba
 
Arranca el karabotas corral afuera las riendas de la pampa
el látigo en su cintura es un relámpago
 
Alegre caballito del picacho
tironea los caminos en alas de su relincho

Se crispó tu boca frente a la Hacienda
Karabotas
 
En las fogatas del cerro llamean gritos i cantos
vé a amontonar peñascos
vé a afilar los cuchillos de tus ojos

Anoche ardieron los pajonales

despavoridos los zorros huyeron con la pampa entre los dientes

Simuquita
la tejedora
todo el día
tejiendo nubes
para tu poncho

Alcohol de auroras insurrectas soflamas del cráneo

La pampa i el Karabotas

                                                DE PIE

                                 No debes cerrar los ojos
                                 Karabotas
en el surco en el breñal el sol afila tus galgas

Te han sentido rugir tras de los cerros

WENKACHO

El
HAMBRIENTO
 
va a cargar la carabina

con tuétano de sus huesos

Alejandro Peralta.

  

 
2) PLEGARIA DEL KARABOTAS

Tu nombre cerrero está muerto
Tus mujeres llorando desde las pircas
tus furtivos asaltos Gregorio Chambilla
Las secretas noches de los encuentros
decían que tu corazón de acero
saltaban todavía los apriscos ovejeros

En el camposanto caminero
todas las noches florecen sankayos de luz
Los días de abril callan
la risa enlutada de tus minkas piensan

Las nieves de las pampas ahora escuchan
silencio negro callar de las montañas
En los balidos del rebaño mañanero
Sólo tus reatas de diestro abigeo
vienen chasqueando con el crujido
de tus botas en la oscuridad de la noche

Los pastores del ayllu bailan tu muerte
Nadie teje lamentos con tu nombre
Muerte del karabotas Gregorio Chambilla
sus enemigos del ayllu lo mataron
sus novias de la comarca aún musitan su nombre
Tu caballejo pampero trepador de riscos
eleva mustio su relincho de lágrimas al cielo
y piafa en las noches su soledad de cautivo

Embriagados asaltan los asesinos a la cabaña
muerto el karabotas Chambilla dijeron
ahora amarra a los vientos su reata
Él ya no pone de rodillas a la muerte
Sólo un crespón de bayeta negra
Enjuaga las lágrimas del duelo
Oh sacramento las pampas desoladas
 
Emilio Vásquez
 

3) CANTAR DEL KARABOTAS

 
El chokchi trepador
me trajo a tu cabaña.
Partí por el poniente
llegué por la mañana.

Yo soi el karabotas
oh linda chacarera,
que llevo en las pupilas
la luz de las neveras.

Yo soi el makta fuerte
de vista de vicuña:
laceo lejanías
i domo las penumbras.
 
Yo tengo en la ladera
del cerro de mi padre
mi choza, sin embargo
yo vivo en todas partes.

Oh linda chacarera:
aquiétame la vida;
tendrás junto a mi choza
el pan de cada día.

Tendrás polleras hechas
con lana de vicuña,
ojotas-piel de llama
i una celeste incuña.

Con el mantón Manila
de mis alpacas Suri
te compraré una chacra
en Arequepay Churi.

Te cazaré los cóndores
que bajan de la puna
i te daré de alfombras
las pieles de los pumas.

I así ya encontrarás,
al son de mi charango,
sankayos en mi lengua
i airampos en mis labios.
 
Dante Nava.
 
 
4) EL KARABOTAS

 
El karabotas ha muerto
sobre el ojo de agua
la nieve roja de su poncho lo vela

A tiros lo han matado
su sangre de abigeo
se mezcla con la nube azul del agua

Lloran los charangos
preñadas de jilgueros
el silencio negro silva en el pajonal

Su caballo de crin hirsuta huye
por los cerros perros ásperos
las nubes anuncian lluvia tenaz

Su muerte estaba escrita
en los alcoholes del alma
el eco procaz confirma su partida

Las perdices de la puna
tumbo a tumbo riegan la noticia
han matado al Karabotas

Desde un agujero del cielo
el Karabotas viene
zurriago de relámpagos

Se arrea unos ganados
por unos tragos más
charanga a la bandolera

En la precoz mañana
los astros le regalan
un camino como traje nuevo

El Karabotas baila
al pie del ojo de agua está bailando
sus espuelas son rayos y centellas

El cadáver de su caballo mostrenco
veloz trepador de cordilleras
enano relincha al sol de mediodía.

Omar Aramayo.

 
5) HERRAMIENTA DE LAS PUNAS

 
Caballito ch'uxchí phurqi,
lindo alazán de Thunkipa,
de hirsuta crin.
Herramienta de las punas,
terror de las cordilleras,
jawq'a, ladrón.

Con tu apero y tus hijares,
quebrajados por la helada,
el viento y el sol.
El bozal de rienda larga,
y un qarabotas borracho
volando vas.

Al galope sin volearte,
jadeante vas y regresas,
sin tropezar.
El hocico a ras del suelo,
y el resoplido pujante,
como un ciclón.

Los ojitos saltarines,
siempre orejeando y fogoso,
corriendo vas.
Pampas, laderas, nevados,
ríos, pendientes y cuestas,
todo es igual.

Ya en los bordes del abismo,
ya rodeando las ankasas,
como un reptil.
O trepando el cerro abrupto
vas clavando el casco firme,
como un puñal.

Y allá en la noche hundiéndote,
a rompecincha, en terrales
y el arenal.
Eres la bola de polvo;
que rueda tras del fantasma,
de algún dolor.

Y siempre al galope arriba,
sudando entre el urpu frío,
vas al qeñual.
¡Ay, qué triste es tu destino¡
Los caminos no se han hecho
para tus pies.

Corriendo subes,
corriendo bajas,
sin tropezar.

Andrés Dávila Martínez

 
6) HACHAÑA MA’KARABOTASATAC
(Responso a un Karabotas)
 
 
Con tu zurriago de nieve
Ay Karabotas hermano
Y tu chalina de espuma

En esta tierra la grande
La de mis viejos y abuelos
Regresas para bailar

Buscando nuevos olvidos
Penas saltando y cariños
Que nos alegren la noche

Cantando ay Karabotas
Por los perdidos viajero
y por los buenos bailando

Pastor de calmas y flores
Despiertas cuando florecen
Las quenas y los dormidos

Es que siembras entonando
Besos más dulces que el agua
Jinete mientras las muerte
Con otras gentes se marcha

(Tus botas de cuero allanan
El frío destos linderos
Airampo de tus mejillas)

Ay Karabotas renaces
Con cada trino y valiente
Y te reencarnas en silvo
Que va de oído en oído
Hasta llegar a la vida

Amante de las alturas

Ay Karabotas
Guerrero
Mi reluciente
Y querido

Alberto Valcárcel.
__________________
* Tomado del diario Los Andes (11/03/2013)
* Fotos: Wilfredo Pacho. Blog:http://kajelo.blogspot.com. (Festival del kajelo, Laraqueri-2012).

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